El márketing alrededor de las cremas de belleza promete mucho, pero las pruebas de que una alimentación sana es la mejor solución para cuidar nuestra piel y combatir los efectos del sol son aún más evidentes.
La piel: la estructura más grande de nuestro cuerpo
La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo y actúa como una barrera protectora entre nuestro organismo y el medio ambiente que lo rodea, protegiendo y ayudando a mantenernos libres de sustancias nocivas y patógenos externos. Por tanto es realmente importante dar a nuestra piel los aportes nutricionales requeridos, como requiere cualquier otro órgano y parte de nuestro cuerpo. Aunque no hay mucho secreto sobre lo que ayuda a nuestra piel (una dieta sana y variada basada en vegetales y alimentos no procesados) hay algunos alimentos que pueden ayudar a dar un empujón extra.

Alimentos para nuestra piel
Los alimentos que ayudan a mantener nuestra piel en buenas condiciones son varios, y los más conocidos son los siguientes:
- Zanahorias
- Té verde
- Aguacate
- Aceite de oliva
- Nueces (avellanas, nueces…)
Sin embargo, no queremos que te centres en una sola cosa sino en una combinación completa de ellas, así que aquí hay dos grupos de alimentos que pueden realmente ayudar a producir más colágeno o incluso introducirlo en tu dieta.
Verduras de hoja verde
Lechuga, espinacas, canónigos; a menudo se utilizan como base de ensaladas y tendemos a pensar que son alimentos que no contribuyen mucho a nuestra salud: los vemos demasiado básicos. Sin embargo, las verduras de hoja verde tienen muchos nutrientes, vitaminas y minerales (como el calcio, el zinc y el magnesio) y antioxidantes. Estos componentes no son una fuente de calorías, pero son necesarios para sintetizar las proteínas de otros alimentos que ayudan a reparar y compensar el daño que se produce en las células de la piel después de -por ejemplo- la exposición al sol. Además, facilitan la producción de colágeno, la principal proteína responsable del buen aspecto de la piel (como veremos a continuación).

Caldos de pescado y carne, y gelatina
El colágeno es la proteína más abundante en los mamíferos (incluidos los humanos). Es el componente más importante de los huesos, los tejidos conectivos… y la piel: representa casi un tercio de nuestra masa proteica total. Los aminoácidos que componen el colágeno (glicina, prolina y lisina) son de tipo no esencial, lo que significa que nuestro cuerpo puede sintetizarlos a partir de otros y luego utilizarlos para producir su propio colágeno. Pero sólo porque el cuerpo pueda fabricarlos no significa que no se beneficie de un aporte dietético adicional.
- Podemos añadir colágeno natural a nuestra dieta consumiendo platos y alimentos tradicionales como caldos de pescado y caldos de huesos, preparados en una olla de cocción lenta o rápida. Los caldos que podemos tomar en invierno que tengan esa base son perfectos.
- Otra gran fuente de colágeno es la piel de otros animales, el mejor ejemplo es el caso del pollo asado (la versión frita no es tan saludable como la asada).
- Si eres vegetariano no hay problema, tienes la opción de los postres de gelatina. Sólo ten cuidado al comprar la gelatina: debe ser pura, sin azúcar añadido. También tienes la opción de preparar tu propia gelatina en casa si quieres ser aún más saludable.
